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Elmo Renista

ARANCELES, ALIANZAS Y CHINA: EL MUNDO SE MUEVE SIN TRUMP
La economía global está cambiando. La Unión Europea e India concretaron un acuerdo de libre comercio histórico después de casi dos décadas de negociaciones, para eliminar aranceles en sectores clave como automóviles, maquinaria y productos químicos, y abrir mercados de servicios financieros y marítimos.



Este pacto, que puede generar ahorros de hasta cuatro mil millones de euros en aranceles para exportadores europeos, responde a la necesidad de competir en un entorno global marcado por tensiones comerciales y proteccionismo creciente.

En paralelo, aliados tradicionales de Estados Unidos, como Canadá, Reino Unido, Corea del Sur y varios países de Europa, han buscado fortalecer o diversificar sus relaciones con China, impulsados por la percepción de una política exterior estadounidense inestable en la era de Donald Trump.

Un ejemplo claro es Canadá, que negoció reducciones arancelarias con China en vehículos eléctricos después de amenazas de tarifas de hasta 100 % desde Washington, situación que Ottawa calificó como específica y no un abandono de su alianza con Estados Unidos.

La visita de Keir Starmer, primer ministro de Reino Unido, a Beijing, la diplomacia surcoreana focalizada en la estabilidad regional y la revisión de estrategias europeas frente a importaciones chinas muestran que naciones aliadas buscan equilibrar relaciones económicas.

Este fenómeno no implica una ruptura con Washington, pero sí una respuesta a la inestabilidad de Trump, que se ha caracterizado por arbitrariedades en la aplicación de aranceles y una confrontación permanente.



En ese escenario, México se enfrenta al dilema de adaptarse a los cambios sin abandonar la importante relación con Estados Unidos, de la cual dependen redes comerciales de ambos lados de la frontera.
GOBERNAR MÁS ALLÁ DE LOS RUMORES: EL CASO DE MARINA DEL PILAR
En política, la capacidad de resistir es una muestra también del talento que se tiene para gobernar. Frente a una serie de publicaciones en redes sociales, muchas de las cuales no tienen un autor definido, que piden que la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda solicite licencia, ella ha optado por mantenerse en el cargo y defenderse de forma institucional.

Lo cierto es que los llamados para que se separe del cargo no están sustentados en un proceso judicial ni tampoco en una imputación directa de ninguna clase de delito.
La denuncia anónima que dio comienzo a la polémica no ha avanzado jurídicamente y, hasta ahora, no hay ninguna determinación de autoridad que implique responsabilidad para la mandataria ni para ninguna de las personas que fueron denunciadas. Aun así, el ruido mediático ha intentado instalar la idea de una crisis política que no existe.



Otra cosa: es importante subrayar que la petición proveniente del Sistema Nacional Anticorrupción no es vinculante. No se trata de una resolución ni de una instrucción con efectos jurídicos, sino de un posicionamiento político que busca influir en la opinión pública.

Queda claro que confundir exhorto con obligación es una estrategia discursiva de grupos políticos a los que les conviene desestabilizar a las autoridades, no un argumento jurídico.

La decisión de Marina del Pilar de no pedir licencia muestra que sabe que tiene el control político del escenario. La gobernadora no cede las decisiones ante presiones externas ni valida un precedente en el que las redes sociales pretenden sustituir a la autoridad investigadora. Por eso que es un ejemplo de que gobernar no es aceptar que la sospecha es equivalente a la prueba ni que la opinión sustituya al derecho.



Lejos de representar debilidad, este episodio exhibe la fortaleza política de la gobernadora tanto en su continuidad institucional como en la defensa de un cargo que obtuvo mediante el voto en 2021. Ante ello, es posible decir que la decisión de la gobernadora es claro ejemplo de que no se conduce con rumores ni dichos, sino con lo que marcan la ley y las instituciones.